26 abril, 2024

Innovación, protección y transferencia del conocimiento: La misión de la OTL USS

En el marco de la celebración de la Semana de la Propiedad Intelectual, Angélica Barroso, directora interina de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la Universidad San Sebastián, se refiere a la importancia de transformar el conocimiento en activos que beneficien a la sociedad.

 

María José Marconi J., Vicerrectoría de Investigación y Doctorados USS.

 

Angélica barroso_wordpress

Este año, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) celebra el Día Mundial de la PI como “una oportunidad para explorar cómo la propiedad intelectual alienta y puede ampliar las soluciones innovadoras y creativas, esenciales para construir nuestro futuro común”.

En ese contexto, y con el objetivo de explorar cómo la protección de la propiedad intelectual cataliza la innovación y el desarrollo desde las universidades, conversamos con Angélica Barroso, directora (i) de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la Universidad San Sebastián. En esta entrevista, analiza la importancia de transformar el conocimiento en activos que beneficien a la sociedad y comenta los desafíos y estrategias para asegurar que el saber generado en la universidad alcance un impacto real y significativo.

Comencemos por lo básico: ¿Cómo podríamos definir, en sentido amplio, qué es la propiedad intelectual?

“Propiedad intelectual” es el término que se utiliza para designar las creaciones de la mente, del intelecto humano, como son las invenciones, los diseños y las obras de arte, entre otros. Estas creaciones se protegen legalmente mediante derechos de PI, como patentes y marcas, que permiten a sus titulares obtener reconocimiento y compensación por su trabajo.

¿Cuál es la relevancia de esta fecha, y de estos temas, para las universidades?

En la Universidad San Sebastián nos sumamos a la campaña global de la OMPI, dedicando esta semana a resaltar la importancia de la transferencia del conocimiento y su protección, ya sea a través de la propiedad industrial o intelectual. El rol de las universidades es generar nuevo conocimiento, pero también asegurar que éste llegue a la sociedad o al mercado de manera efectiva y bien estructurada. Ése es el valor de la transferencia, que permite tomar activos intangibles, que poseen un valor intrínseco, y a través de modelos de licencia y otros mecanismos, incorporarlos en el mercado o en la sociedad. Ahí radica el aporte estratégico de las oficinas de transferencia, que acompañan todo el proceso de negociación para garantizar que efectivamente el conocimiento creado se utilice adecuadamente y en las condiciones óptimas para ello.

La campaña de la OMPI para este año tiene que ver con el valor de la propiedad intelectual como gatillante de la innovación, y eso es porque la protección debemos verla como una herramienta de desarrollo, una herramienta para generar y construir innovación, y para que pueda ser usada de manera estratégica en el diseño de nuevas soluciones que impacten en el mercado.

¿Cómo puede alguien dedicado a la creación de conocimiento acercarse a este mundo?

Primero, es esencial reconocer que las universidades tienen una tercera misión adicional a la enseñanza y la investigación: el impacto social a través de la transferencia de conocimiento. Es fundamental que el nuevo conocimiento permee a la sociedad, y para eso, debemos gestionarlo cuidadosamente, reconociendo su valor como activo intangible. Desde el desarrollo de softwares hasta la creación de políticas públicas, todos los aspectos deben ser cuidadosamente “empaquetados” para su transferencia.

La propiedad intelectual juega un papel clave en este proceso, permitiendo la explotación de las tecnologías a través de la implementación de acuerdos de licencia. Por ejemplo, en los acuerdos de licencia es posible establecer condiciones que aseguren un acceso prioritario a innovaciones, como una vacuna desarrollada localmente y financiada por el Estado. El proceso de licenciamiento no es sólo un mecanismo legal; también es una estrategia crucial para garantizar que el conocimiento generado tenga un impacto real en la sociedad, promoviendo su uso y distribución de manera justa y eficaz.

¿Cuáles son los desafíos y el enfoque actual de la OTL en la USS?

Si bien los retos son diversos, nuestra OTL se enfoca actualmente en el desafío de expandir sus servicios a todas las sedes de la Universidad, lo cual implica una labor no menor de formación y desarrollo de una cultura de protección y transferencia de conocimiento. El proyecto de consolidación de la OTL, apoyado por ANID, nos permite enfocarnos en este despliegue territorial, asegurando que la capacidad de transferencia crezca en paralelo con nuestra investigación.

Este despliegue incluye un componente esencial de formación y de instalación de capacidades, que son necesarios para enfrentar los desafíos de los próximos años. Nuestro enfoque está también en fortalecer la función de transferencia, de modo que acompañe el crecimiento de la investigación en cada sede, ofreciendo la asesoría y el acompañamiento necesarios.

¿Algún mensaje que quieras dejar?

Es importante entender que la labor de la OTL, alojada en la Vicerrectoría de Investigación y Doctorados, y la protección de la propiedad intelectual, no son fines en sí mismos, sino medios para asegurar que el conocimiento generado tenga un impacto tangible en la sociedad. Nuestra función es transversal a toda la Universidad, y tiene el propósito de servir a todas las unidades y áreas. Lo que buscamos es ofrecer apoyo y orientación técnica para la creación de conocimiento dentro de la Universidad en su conjunto, protegiendo todos los activos intangibles que se generen. El objetivo último no es únicamente proteger estos activos, sino asegurarnos de que sean transferidos efectivamente. Este enfoque garantiza que la investigación no se recluya dentro de los laboratorios y alcance su máximo potencial de impacto. Ése es el valor de la protección intelectual.