08 septiembre, 2026

Expedición científica busca en los fiordos de la Patagonia las primeras señales de El Niño

Un equipo liderado por la Dra. Lara Marcus, investigadora de la Universidad San Sebastián, navegó los fiordos de la Patagonia Norte a bordo del velero Centinela I. La campaña buscó registrar cómo empieza a llegar a estas aguas un evento que los pronósticos anticipan entre los más intensos de las últimas décadas, y dio continuidad al seguimiento de la contaminación por microplásticos en la zona.

 

María José Marconi J., Vicerrectoría de Investigación y Doctorados USS.

Expedición científica busca en los fiordos de la Patagonia las primeras señales de El Niño

Los pronósticos internacionales anticipan para fines de 2026 un fenómeno de El Niño de magnitud inusual, que podría superar a los mayores eventos registrados desde 1950. Antes de que alcance su punto máximo, un equipo liderado por la Dra. Lara Marcus zarpó en agosto desde Puerto Montt a bordo del velero Centinela I para buscar en la Patagonia Norte las primeras señales de su llegada. La pregunta que orienta el trabajo es cómo este fenómeno puede favorecer el desarrollo de floraciones algales nocivas, como las que en 2016 derivaron en una grave crisis ambiental y productiva en el sur de Chile.

“El Niño no produce directamente estas floraciones, pero puede alterar variables clave como la temperatura del agua, su circulación y estratificación, el aporte de agua dulce y la disponibilidad de nutrientes”, explica la investigadora de la Facultad de Ciencias USS, sede De la Patagonia. Durante el evento de 2015-2016, esa combinación de alteraciones generó condiciones excepcionales para las floraciones más intensas registradas en la Patagonia Norte. Por eso, monitorear en estos meses la temperatura, la estructura de la columna de agua y la composición del fitoplancton permite anticipar si el sistema vuelve a moverse en esa dirección.

La ruta de la expedición cubrió el seno y el estuario de Reloncaví, el sector de Río Blanco (cerca de Hornopirén) y el fiordo Comau, cuya circulación favorece la persistencia de microalgas nocivas y la acumulación de microplásticos. Ahí ocurrió, en 2021, una floración de Heterosigma akashiwo que provocó una mortalidad masiva de salmones.

Elegimos Comau porque es un verdadero laboratorio natural para estudiar la relación entre anomalías climáticas y floraciones algales nocivas”, señala la Dra. Marcus.

Expedición científica busca en los fiordos de la Patagonia las primeras señales de El Niño

Ciencia en tiempo real

El trabajo a bordo se organizó en torno a tres estaciones de muestreo diarias, planificadas en función de las condiciones meteorológicas del invierno patagónico. En cada estación se lanzó una sonda hasta los 200 metros para registrar temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y clorofila, se tomaron muestras de agua a distintas profundidades y se arrastraron redes para recolectar microplásticos.

Con todo ello tenemos una visión muy amplia de lo que ocurre en los fiordos, tanto a nivel oceanográfico y biológico como de contaminación antropogénica”, resume la investigadora.

La contaminación plástica es el foco del proyecto Fondecyt que enmarca estas campañas, la tercera desde abril de 2025, con el apoyo del concurso de acceso al Centinela I de la Vicerrectoría de Investigación y Doctorados. El equipo ya ha registrado microplásticos en la columna de agua, los sedimentos y las playas de uno de los laberintos costeros más extensos del planeta, donde se alimenta la ballena azul y donde llegan los residuos de ciudades, pesca y acuicultura. A escala global se sabe, además, que esos materiales pueden acumularse en organismos como peces, moluscos y delfines.

La campaña se realizó junto a especialistas en floraciones algales del Instituto de Fomento Pesquero y a los investigadores Enrico Piperno y Rahul Chajwa, del laboratorio de Manu Prakash en la Universidad de Stanford, quienes llevaron instrumentos ópticos como el PlanktoScope y la Gravity Machine, microscopios modulares utilizados por primera vez en el país. Con esos equipos, las muestras recién recolectadas se vuelven información científica casi de inmediato. “Podemos observar los microorganismos mientras aún están vivos y estudiar aspectos de su comportamiento perturbando mínimamente su entorno, algo muy difícil de seguir con microscopía convencional”, explica Lara Marcus.

Demostramos una vez más que un velero como el Centinela I puede transformarse, con la tecnología adecuada, en un verdadero laboratorio científico en los fiordos”.

Expedición científica busca en los fiordos de la Patagonia las primeras señales de El Niño

Hacer observaciones y experimentos en terreno, con capacidades que hasta ahora exigían una infraestructura mucho más compleja, abre la posibilidad de estudiar de manera más dinámica zonas de la Patagonia que siguen siendo difíciles de observar y comprender.