24 marzo, 2026

Investigadores USS adjudican fondo internacional para anticipar amenazas químicas derivadas del fentanilo

Un equipo científico de la Universidad San Sebastián desarrollará un modelo predictivo, basado en química computacional, para identificar derivados ultrapotentes del fentanilo que podrían ser empleados como armas químicas. El proyecto, financiado por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, es el primero de su tipo adjudicado desde Chile.

 

María José Marconi J., Vicerrectoría de Investigación y Doctorados USS. 

Investigadores USS adjudican fondo internacional para anticipar amenazas químicas derivadas del fentanilo

El fentanilo es, al mismo tiempo, uno de los analgésicos más valiosos de la medicina actual y una de las drogas de abuso más letales en circulación. El mal uso de este opioide sintético, unas cien veces más potente que la morfina, ha provocado cerca de 80.000 muertes anuales solo en Estados Unidos y ha dado origen a una familia creciente de derivados con potencias extremas. Algunos de ellos ya han sido utilizados con fines hostiles.

En este contexto, un equipo de investigadores de la Universidad San Sebastián, liderado por el Dr. Javier Campanini, académico de la Escuela de Química y Farmacia de la sede De la Patagonia, acaba de adjudicarse un proyecto de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), el organismo intergubernamental con sede en La Haya que vela por el cumplimiento de la Convención sobre Armas Químicas, suscrita por 193 estados. Es la primera vez que Chile obtiene un fondo de esta naturaleza.

Durante los últimos años, el grupo ha desarrollado investigación y publicaciones científicas que alertan sobre el riesgo de que los derivados del fentanilo puedan ser empleados como armas químicas. La preocupación ha crecido también fuera del ámbito científico: en diciembre de 2025, el gobierno de Estados Unidos declaró al fentanilo como un arma de destrucción masiva y una amenaza a su seguridad nacional.

Investigadores USS adjudican fondo internacional para anticipar amenazas químicas derivadas del fentanilo

París, 13 de enero de 1993: 130 países firmaron la Convención sobre las Armas Químicas.

Un modelo para anticipar amenazas

El objetivo del proyecto es construir un modelo predictivo que permita identificar estructuras moleculares derivadas del fentanilo con potencias tales que no tendrían ningún uso médico legítimo y podrían constituir armas químicas. Por ejemplo, uno de los derivados ya conocidos, el carfentanilo, empleado en medicina veterinaria para sedar grandes animales, es unas diez mil veces más potente que la morfina.

La investigación del equipo de la USS ha mostrado que la optimización de ciertas estructuras podría dar origen a compuestos aún más potentes, algunos de los cuales ya figuran en la literatura científica sin que exista regulación que los cubra. Con los resultados del modelo, el equipo elaborará un listado de familias de compuestos que deberían ser prohibidos, para ser entregado a la OPAQ e incidir en las legislaciones de los estados firmantes de la Convención.

Prácticamente todos los países del mundo son estados parte de esta Convención”, explica el Dr. Campanini. “Lo que nosotros entreguemos se convertirá en un insumo para regulación a esa escala, con alcance global”.

El proyecto aborda, además, un problema que el grupo ha documentado en publicaciones previas: las diferencias entre legislaciones nacionales, que permiten que un derivado prohibido en un país se produzca legalmente en otro.

Investigadores USS adjudican fondo internacional para anticipar amenazas químicas derivadas del fentanilo

Dr. Javier Campanini, académico de la Escuela de Química y Farmacia, Facultad de Ciencias, sede De la Patagonia.

El equipo y su trayectoria

El proyecto se apoya en una relación de varios años con la OPAQ. La Dra. Andrea Leisewitz, directora de Integridad, Seguridad y Ética de la Investigación de la USS, integra el Consejo Asesor sobre Educación y Divulgación de la organización, y anteriormente fue vicepresidenta de su Consejo Asesor Científico. El Dr. Campanini, por su parte, participó en 2023 en el Associate Programme, un programa de formación en seguridad química y no proliferación, y ha desarrollado desde entonces investigación en temáticas relacionadas con la OPAQ.

El equipo reúne a investigadores de las sedes de Puerto Montt y Santiago de la USS. Junto al Dr. Campanini y a la Dra. Leisewitz participan los Dres. Juan Andrades, Carlos Lagos y Daniel Medina de la Facultad de Ciencias, y los colaboradores externos Dr. Jaime Mella (Universidad de Valparaíso) y Dr. David Vásquez (Universidad de Chile). El trabajo combinará métodos clásicos de diseño de fármacos, y se explorarán técnicas de machine learning e inteligencia artificial para la optimización de estructuras.

El primer año del proyecto, que se inicia formalmente en mayo de 2026, estará dedicado a construir una base de datos masiva de compuestos, entrenar los modelos y generar las predicciones. En 2027, el trabajo pasará a la validación experimental, que implica sintetizar en laboratorio los compuestos que el modelo identifique como amenazas potenciales. Si las pruebas confirman las predicciones, la propuesta regulatoria tendrá una base científica robusta para ser presentada a la OPAQ. El Dr. Campanini destaca que los estudiantes de pregrado de Química y Farmacia participarán activamente en ambas etapas.

Para el equipo, el proyecto demuestra que un campo de estudio altamente especializado (la farmacoquímica, la toxicología, la química computacional) puede derivar directamente en política pública global.

Que a través de las ciencias químicas y farmacéuticas podamos contribuir a políticas públicas internacionales, en una temática tan relevante como los análogos ultrapotentes de fentanilo, nos motiva muchísimo”, finaliza el Dr. Campanini.