USS avanza en el diseño de su repositorio institucional de datos de investigación
El proyecto OpenScience USS, financiado por ANID para fortalecer la ciencia abierta en la Universidad San Sebastián, realizó mesas de trabajo en las sedes de Concepción, Valdivia y Puerto Montt, donde académicos compartieron sus prácticas y necesidades en el manejo de datos de investigación. Esa información orientará el desarrollo de la plataforma donde podrán alojarse esos datos.
María José Marconi J., Vicerrectoría de Investigación y Doctorados USS.
Las mediciones, imágenes, entrevistas o registros que sostienen una investigación a menudo terminan repartidos entre computadores personales, servidores externos y la nube. La ciencia abierta promueve que esos datos se documenten, se resguarden en repositorios confiables y, cuando corresponde, se compartan, de modo que otros equipos puedan entenderlos, verificarlos o reutilizarlos. Hacia allá apunta OpenScience USS, proyecto que, con financiamiento del concurso InES Ciencia Abierta 2025 de ANID, contempla nuevos lineamientos, plataformas e instancias formativas para instalar esas prácticas en la Universidad.
Ya en su etapa de implementación, la iniciativa trabaja en uno de sus aspectos centrales, un repositorio institucional de datos de investigación. Diseñarlo supone decisiones que no se pueden tomar a partir de intuiciones o ideas preconcebidas, por lo que el equipo a cargo organizó durante agosto mesas de trabajo en las sedes regionales de la USS, conversaciones guiadas en las que investigadores de distintas disciplinas contaron cómo producen, documentan y guardan sus datos, y qué necesitan para trabajar con ellos.
La arquitectura de este repositorio implica saber qué volumen de datos vamos a necesitar, si van a requerir acceso inmediato o si se pueden archivar. Y como la Universidad es muy diversa en cuanto a áreas de investigación, además de aplicar una encuesta sobre prácticas de gestión de datos, quisimos recogerlas directamente de los propios académicos”, explica Cristóbal Castro, coordinador general del proyecto.
Sobre la mesa
Varios participantes coincidieron en la importancia de que sus datos cuenten con resguardo institucional, ya que actualmente se gestionan a través de medios muy variados y existe cierta incertidumbre sobre su preservación y disponibilidad a largo plazo.
Más allá de ese diagnóstico general, las prioridades dependen del área. En las ciencias de la salud, por ejemplo, lo urgente es el almacenamiento, porque sus investigadores prevén un crecimiento acelerado de los datos que generan, y aún no tienen claro dónde alojarlos. En otros campos, como la filosofía, el volumen es mucho menor y lo que se busca es que esas disciplinas también se visibilicen cuando se discute qué hacer con los datos.
Por otra parte, los participantes mencionaron que muchas veces el trabajo con los datos recae en asistentes de investigación, postdoctorantes y estudiantes, incluso de pregrado. “Eso nos hace pensar que, si bien el foco del proyecto son los académicos, cabe poner énfasis también en ese nivel, sembrar conceptos y competencias en las personas con quienes ellos trabajan”, agrega Cristóbal Castro.
Con lo recogido en las mesas, sumado a los resultados de la encuesta sobre gestión de datos, el equipo reúne ahora los antecedentes que orientan el diseño del repositorio y las prioridades de formación. Las conversaciones con académicos continuarán próximamente en Santiago.