06 marzo, 2026

Extracto de alga chilena contra el cáncer de próstata obtiene patente en EE.UU.

Un extracto del alga Agarophyton chilensis, capaz de inhibir el crecimiento de células de cáncer de próstata sin dañar tejidos sanos, obtuvo recientemente la patente en Estados Unidos. El resultado, desarrollado por investigadores de la Universidad San Sebastián y la Universidad Andrés Bello a lo largo de más de una década, abre la puerta al desarrollo de un nuevo tratamiento para uno de los cánceres más frecuentes en el mundo.

 

María José Marconi J., Vicerrectoría de Investigación y Doctorados USS.

Un alga chilena contra el cáncer de próstata investigadores USS y UNAB patentan su efecto anticancerígeno

En las costas del sur de Chile, pescadores artesanales recolectan un alga rojiza que se conoce como “pelillo”. La venden a bajo precio (hoy se cotiza a unos cien pesos el kilo) y su destino suele ser la industria del agar-agar, utilizado como espesante en alimentos y cosméticos. Nada en esa cadena sugeriría una conexión con la oncología. Y sin embargo, de esa materia prima proviene un compuesto con potencial para enfrentar uno de los tipos de cáncer más comunes y difíciles de tratar en hombres.

Un equipo de investigadores chilenos comprobó que la oleorresina del pelillo (Agarophyton chilensis), un extracto oleoso que se obtiene de las grasas naturales del alga, mostró la capacidad de inhibir significativamente la proliferación de células de cáncer de próstata, incluso en las variantes más agresivas, sin afectar a las células sanas. El hallazgo, que comenzó como un estudio exploratorio hace más de diez años, acaba de alcanzar un hito importante: la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos (USPTO) concedió la patente que protege esta composición farmacéutica y su uso terapéutico.

Un cáncer frecuente con pocas opciones

El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común en hombres adultos y la segunda causa de muerte oncológica masculina en la mayoría de los países occidentales, incluido Chile. Cuando el tumor aún no se ha extendido fuera de la próstata, la cirugía puede ser curativa, pero solo en aproximadamente la mitad de los casos, y con efectos adversos significativos como impotencia e incontinencia.

Si el cáncer ya se ha diseminado, el tratamiento estándar es la terapia de deprivación androgénica, que bloquea la producción hormonal masculina. Esta opción, sin embargo, tiene una limitación mayor: sobre el 85% de los pacientes recaen tras un período de 18 a 24 meses. Cuando eso ocurre, el tumor se vuelve resistente y las alternativas se reducen a quimioterapia paliativa. “Todas las estrategias que hay en este momento son quirúrgicas o bloquean el eje hormonal, y ninguna es definitiva”, explica el Dr. Alejandro Godoy, académico de la Facultad de Ciencias e investigador del Centro de Biología Celular y Biomedicina (CEBICEM) de la Universidad San Sebastián.

Un alga chilena contra el cáncer de próstata investigadores USS y UNAB patentan su efecto anticancerígeno

Dr. Alejandro Godoy

Del azar al hallazgo

La investigación partió hace más de una década, cuando el Dr. Godoy trabajaba en la Pontificia Universidad Católica de Chile. La Dra. Francisca Bronfman, investigadora de la Universidad Andrés Bello, lideró un proyecto CORFO que distribuyó un extracto oleoso del alga entre tres laboratorios para probarlo en distintas enfermedades: accidente cerebrovascular, Alzheimer y cáncer de próstata. “Partimos los tres laboratorios trabajando y, por esas cosas del azar, nuestro laboratorio obtuvo resultados muy interesantes”, recuerda.

En cultivos celulares, la oleorresina redujo la capacidad de las células cancerosas de multiplicarse, migrar e invadir otros tejidos, tres propiedades importantes que determinan la agresividad de un tumor. El efecto aumentaba conforme se incrementaba la concentración del extracto, y fue particularmente marcado en una variante celular conocida por ser la más agresiva y resistente a tratamientos convencionales.

El paso decisivo fue comprobar si el efecto se replicaba en un organismo vivo. Los investigadores implantaron células cancerosas humanas en ratones y les administraron el extracto por vía oral. El resultado fue una reducción de aproximadamente un 60% en el crecimiento tumoral. “Si funciona en las células más agresivas, esperamos que en tumores menos avanzados el efecto sea aún mayor”, señala el Dr. Godoy.

Los investigadores destacan también la inocuidad del extracto. Al evaluarlo en células no tumorales, no se registraron efectos adversos. En los ensayos con animales, los ratones tratados mostraron incluso mejores indicadores de bienestar que los controles. “Es un extracto hecho a partir de un alga comestible. Es inocuo”, resume el académico.

La patente en Estados Unidos

La solicitud de patente fue presentada en junio de 2019, con la Universidad San Sebastián y la Universidad Andrés Bello como co-solicitantes. La publicación se concretó en septiembre de 2022 y, tras un proceso de revisión de varios años, la USPTO aceptó formalmente la patente a comienzos de 2026.

Que la patente haya sido concedida en Estados Unidos tiene una relevancia estratégica.

La gran mayoría de las compañías biotecnológicas están en Estados Unidos”, explica el Dr. Godoy. “Para ellos es mucho más importante que el producto esté patentado allá”.

La patente protege tanto la composición farmacéutica como su uso para el tratamiento y la prevención del cáncer de próstata y otros estados hiperproliferativos del tejido prostático, como la hiperplasia prostática benigna.

Lo patentado hasta ahora es el efecto biológico demostrado en modelos de laboratorio y en animales. Para que el extracto se convierta en un fármaco disponible para pacientes, el siguiente paso es el licenciamiento, es decir, que una empresa biotecnológica o farmacéutica adquiera los derechos y financie los ensayos clínicos necesarios para probar el compuesto en personas. “Los ensayos clínicos son muy costosos, estamos hablando de montos muy elevados”, explica el Dr. Godoy. “Eso excede la capacidad de financiamiento en Chile. La idea ahora es licenciar la patente para que una empresa con los recursos necesarios continúe el desarrollo”.

El proceso podría tomar tiempo, ya que los ensayos clínicos avanzan por fases y su duración depende de los resultados en cada etapa, pero la concesión de la patente en el principal mercado biotecnológico del mundo es un paso concreto que habilita esa posibilidad. “Es un hallazgo importante, pero falta camino para que esto sea un medicamento que una persona pueda tomar”, indica el académico.

Un alga chilena contra el cáncer de próstata investigadores USS y UNAB patentan su efecto anticancerígeno

Siembra de pelillo (foto: Indespa)

Ciencia básica con horizonte aplicado

En biología, llegar a un producto patentable no es frecuente. A diferencia de áreas como la ingeniería, donde un dispositivo puede diseñarse y protegerse en plazos relativamente cortos, los sistemas biológicos son variables y los experimentos costosos. Lo habitual en un laboratorio de investigación básica es generar conocimiento, no productos.

No se da tan seguido, por lo menos en nuestra área”, comenta el Dr. Godoy. “Nosotros tuvimos la suerte de que este extracto llegó a nuestras manos y funcionó en nuestros modelos. Pero también refleja una trayectoria, porque funcionó gracias a que conocíamos nuestros modelos y llevábamos tiempo estudiándolos”.

Para Chile, el hallazgo tiene además una dimensión económica y social. El pelillo es un recurso abundante, recolectado por comunidades de pescadores artesanales que históricamente lo han vendido como materia prima de bajo valor. La posibilidad de que esa misma alga sea la base de un producto farmacéutico con proyección internacional le otorga un valor agregado que trasciende el laboratorio.